Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

Soy un gran fan de Queen (como la inmensa mayoría de los que estáis leyendo esto), así que cuando surgió la noticia de que se haría una película sobre este mítico grupo (centrada como no podía ser de otra manera en Freddie Mercury), me encantó la idea pero una gran duda surgió en mi mente (Como en la de la inmensa mayoría de los que estáis leyendo esto): quién sería el valiente que se atrevería a interpretar al líder de la banda? Y, sinceramente, la noticia de que sería Rami Malek, pese a encantarme en su papel en ‘Mr. Robot’, no me gustó para nada. No le veía como Mercury en absoluto (como….). Gracias a Dios me equivoqué.

Esta crítica va a ser algo diferente: necesito comentar bien algunos aspectos de forma más o menos separada porque ‘Bohemian Rhapsody’ es más que un biopic, es un enorme homenaje a Queen y, sobre todo, un gran regalo a todos los que somos sus fans. Vamos a ver ‘Bohemian Rhapsody desde tres puntos de vista diferentes: desde el punto de vista meramente cinematográfico, desde el punto de vista música y, por último y muy relacionado con éste, desde un (ligero) punto de vista técnico. La película lo merece y su crítica lo necesita.

Bohemian Rhapsody: una película de Brian Synger (o no)

Empecemos por el principio: ‘Bohemian Rhapsody’ es un buen biopic y, desde luego, un magnífico espectáculo. Se ha conseguido ese delicado punto en el que el espectador quede atrapado (como dice el protagonista en un momento de la película), absorbido por la calidad de la narración, pero, sobretodo, por el sentimiento puesto en ella. Todo, desde la fotografía hasta la música elegida, pasando por los temas en los que se detiene un poco más y cómo los trata, llegan directamente al corazón del espectador, que no tiene más remedio que dejarse llevar por ese último espectáculo que, como el Cid, Freddie Mercury nos regala desde su tumba.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

Por supuesto, mucho de esta “conexión emocional” es culpa delas canciones de Queen, que nos transportan a diferentes momentos en la vidadel grupo y, por supuesto, de nosotros mismos, que vamos predispuestos adejarnos “encandilar” por el magnetismo de Mercury-Malek y por la música deQueen. Pero no podemos obviar el buen manejo del director del “tempo”narrativo, haciendo pausas cuando debe, con buena mano, para no cansar alespectador ni, tampoco, para abrumarle con escenas musicales.

Synger consigue transmitirnos lo que todos queremos veren esta biografía grupal: a una estrella, un showman como era Mercury, con sus luces y sus sombras, debidamente dulcificadas, claro, pero que no nos importan porque disfrutamos enormemente del viaje. Synger sabe dosificar la sensibilidad con el espectáculo y logra tenernos pegados a la butaca… excepto en los momentos que queremos saltar y dar palmas o bailar con la música de Queen.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

Pero, aunque la música es importante y el director hace unbuen trabajo, nada de esto habría servido para nada si los intérpretes,especialmente el protagonista, no hubieran sido los adecuados. Malek hace un trabajo excelente, simplemente glorioso. Logra mimetizarse totalmente con el Freddie Mercury que conocemos y recordamos, consiguiendo clonar todos sus movimientos, sus gestos e, incluso, sus expresiones. Es cierto que, en versión original, da la sensación de que le cuesta un poco hablar con esa prótesis dental, y que existen un par de gestos que me resultaban un tanto forzados, pero no diré cuáles son para no influiros y porque, realmente, no he visto lo suficiente al Freddie real en situaciones similares como para saber si es un problema del actor o, como creo viendo el resto de su interpretación, algo que también hacía el cantante.

El resto del grupo, mucho menos conocido, lo tiene másfácil. Tal vez Gwilym Lee, que interpreta a Brian May, sea el más reconocible después de Mercury. Pero Malek les eclipsa a todos como lo hacía Mercury porque, simplemente, es la estrella. Y lo hace fantásticamente bien.

La película va avanzando, en gran parte con el tema que da le título como hilo conductor, incluso cuando se ha pasado la época en la que se publicó el álbum que la contenía, “A night at the opera”. Y aunque Mercury es el protagonista indiscutible, también es cierto que nos dejan claro que el proceso de creación era, en muchas ocasiones, labor de varios de ellos. Como se dice en la película, Queen necesitaba a Freddie, pero Freddie necesitaba a Queen. A pesar de se un excelente cantante y compositor lo cierto es que cuando se encontraba con los otros tres miembros era cuando explotaba toda su creatividad, y eso lo vemos claramente en esta obra que nos recuerda, por ejemplo, que May escribió “We Will Rock You” y que John Deacon escribió “Another One Bites the Dust”. Por eso vemos cómo el grupo fue tomando forma poco a poco y como fueron creando ese sonido tan particular, tan original.

Bohemian Rapsody: el musical

No podía ser de otra manera. Como ya hemos dicho, al ser la biografía de un grupo musical las canciones son una parte muy importante del resultado final. Muchas de las canciones del grupo hace años que son verdaderos himnos, y aquí tenemos los principales. Pero no han dejado de introducir unos pocos temas que tal vez no estén entre las habituales listas de sus grandes éxitos pero que son verdaderos temazos. Entre ellos particularmente tengo que agradecer que incluyeran dos de mis temas preferidos de Queen: “Who wants to live forever”, hermoso (y triste) tema de la banda sonora de `Los Inmortales’, y “Crazy Little thing called love”.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

La principal responsable de todo esto ha sido Becky Bentham, quien supervisó este aspecto,vital en una película de este tipo. En la película se utilicen grabaciones originales, fragmentos cantados por un imitador de Mercury y otros cantados por el mismo Malek. Para “Bohemian Rapsody”, por ejemplo, pudieron acceder a las grabaciones vocales originales y se nota. Las pistas nuevas las grabaron nada menos que en el legendario Abbey Road Studios

El sonido: aprovechando a fondo Dolby Atmos

La película empieza y termina en el mítico concierto ‘LiveAid’ que tuvo lugar en el estadio John F Kennedy en Filadelfia y en el estadio de Wembley en Londres, el 13 de junio de 1985, una de las mayores transmisiones vía satélite de todos los tiempos. Y realmente parece que estemos allí, sobretodo por el sonido.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

Grabada con Dolby Atmos (recomiendo encarecidamente que la escuchéis en un cine con esta tecnología), los graves de todas las canciones de la película hacen vibrar al espectador, recogiendo ese aspecto emocional del que hemos hablado. Pero es en los minutos finales de la película, en el concierto de Wembley donde ese sonido realmente envolvente hace que seamos parte de la película. Una verdadera experiencia.

En resumen: un tributo a la Reina

La película tiene, como uno de los productores, a Jim Beach,el que fue manager de Queen. Además, se ha contado con el asesoramiento de dos miembros de la banda, Brian May y Roger Taylor. Es decir, no podemos esperar una visión ácida de aquellos años sino, al contrario, una visión amable con algunos toques amargos. Además, modifican algunos datos (cronológicos, sobretodo) en pro del drama y la espectacularidad: pareciera que se ha intentado mitificar a Mercury y darle un aspecto casi mesiánico (Freddie “muere”profesionalmente” para resucitar un tiempo después y lograr su ascensión en Wembley), pero los pocos conocedores de su biografía seguramente perdonarán estos cambios porque quien gana con la película es, desde luego, la música.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina
Brian May, Graham King y Gwilym Lee

La primera parte de la película es la que más fallos acumula(algunos gestos bucales de Malek, la pretendida seguridad de que el éxito está garantizado, etc.), pero la fuerza de la interpretación del protagonista, sumada a la potencia de los himnos tan conocidos, hace que salgamos del cine con una cierta euforia que nos hará ver la película mejor de lo que es, una película entretenida y sin complicaciones que se vanagloria del indiscutible talento del grupo. No llega a ser una épica aventura musical pero sí una experiencia sensorial y emocional importante.

Bohemian Rhapsody: Dios salve a la Reina

‘Bohemian Rhapsody’ se estrena en España el próximo 31 de octubre.

Bohemian Rhapsody

7.8

Guión

4.0/10

Dirección

8.0/10

Escenografía

9.0/10

Música

9.0/10

Once more with feeling

9.0/10

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