¿De nuevo por aquí?

Tras enero, y como no podía ser de otra manera, llega febrero (no diréis que este es un blog que os miente o manipula ¿no?)

La anterior entrada me quedó algo larga y no querría que esta fuera igual, aunque la longitud de los artículos es algo que no me preocupa excesivamente. Según el SEO, deberían tener una extensión de 300 palabras para que la todopoderosa Google la tenga, al menos, en cuenta. Sin embargo, mi experiencia me indica que cada vez necesitamos textos más breves, que requieran menos tiempo de lectura. ¿La solución? Como siempre: en el equilibrio.

Pero estoy divagando. Esta entrada no tiene un tema determinado, ni siquiera escribo por alguna motivación en particular, exceptuando el hecho de que llevaba mucho tiempo sin escribir (aquí).

Ahora, según estoy tecleando estas palabras se me ocurre ¿para quién escribo? ¿Quién lee esto al otro lado de la pantalla? Son, basicamente, las preguntas que todo escritor se hace. Por un lado es cierto que cada autor escribe para compartirlo con sus lectores. Queda muy bonito eso de “mi obra no se completa hasta que alguien la lea”. Pedante, pero bonito.

Por otro lado, no podemos negar el componente egocéntrico (y casi exhibicionista) de todo el que escribe un blog sobre uno mismo. “Yo soy yo y mis circunstancias”, decía Ortega. Pero incluso un gran filósofo como él se ponía en primer lugar a sí mismo. Al fin y al cabo “vemos el mundo desde nuestros ojos”, que decía Unamuno (¡Demonios! Ahora me he convertido en un Sancho Panza que cambia refranes por citas)

Así, la duda es ¿cada cuánto tiempo debería escribir? ¿Es importante la periodicidad? ¿Acaso no es importante también escribir cuando se tiene algo que decir? De nuevo, el equilibrio.

Ahora mismo, y sin falsa modestia, pocos lectores tiene este blog (apenas se contarán con los dedos de una mano). Pero incluso esos pocos merecen un respeto ¿verdad? Tal vez más respeto incluso que cuando sean miles de ojos los que desgarren cualquiera de las palabras que vaya escribiendo.

Dicho esto, ya os contaré mis reflexiones sobre cuándo escribir y sobre qué escribir. Pues eso. El próximo artículo tratará de las películas que he visto estas primeras semanas de febrero y algún evento tech.

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