La aspiradora que me espió

Hace un par de semanas saltó la noticia: un modelo de aspiradora Roomba nos espía y, lo que es peor, la compañía vende nuestros datos. Bueno, no os creáis todo lo que os cuentan y, en Internet, no os creáis de principio nada de lo que veáis (ni los vídeos).

Veamos. Como muchos sabéis, están de moda las aspiradoras “inteligentes” de forma más o menos redondeada, que barren el suelo ellas solas y, cuando la batería está baja, se dirigen por su cuenta a la base de carga. Estas aspiradoras, en muchos casos, llevan una cámara que, en teoría, es para que podamos vigilar la casa (o a la mascota) cuando no estemos allí. Bien, un modelo de las aspiradoras Roomba, concretamente el modelo irobot, realiza un escaneo de nuestra casa (como hacen otras muchas) para optimizar los recorridos y salvar mejor los obstáculos.

 

La aspiradora que me espió

El caso es que en una entrevista en Reuters, el director ejecutivo de la compañía, Colin Angle, hizo unas declaraciones en las que se puede entender que iRobot vendía datos cartográficos de los hogares.

 

Por supuesto, Angle volvió a hacer más declaraciones, afirmando que nunca han vendido datos de los clientes, ni lo harán, añadiendo que “También puede que desee que su robot trabaje con otros dispositivos conectados en su hogar. Para que esto funcione, también requeriremos su permiso, y siempre garantizamos medios seguros de comunicación entre dispositivos”.

Es más, llegó a afirmar que “las imágenes utilizadas para la navegación NO se envían a la nube. Más allá de si dice o no la verdad, que está por ver, el último responsable de los datos de tu casa eres tú mismo. Ni iRobot ni Google ni Apple pueden coger datos, fotos o cualquier otro contenido personal… si tú no les das permiso. Y ese es el verdadero problema, los permisos que aceptamos.

¿Por qué venderían nuestros datos?

Imaginemos que es cierto, iRobot vende “fotos” de nuestra casa a otras empresas. Hay varias cuestiones:

  • ¿Con qué motivo? Porque no es para una multinacional de ladrones a domicilio. En serio, existe toda una industria tecnológica que está trabajando en el hogar conectado, y la casa inteligente (lo que antes llamábamos domótica) es uno de sus objetivos comerciales. Podrían ser buenos compradores, pero de datos generales: tipo de hogar, disposición de las habitaciones, dispositivos conectados a la misma red WiFi… Vamos, datos estadísticos, nada de que preocuparnos.
  • ¿Tiene solución? ¡Pues claro! Simplemente no conectemos la aspiradora a nuestra red WiFi. ¿De verdad necesitamos conectarnos a este electrodoméstico cuando estamos fuera de casa?
  • IRobot y sus aspiradoras no son las únicas que graban tu casa. Si hemos instalado cámaras IP de vigilancia (para cuando salimos de cena o de vacaciones) también está grabando nuestro hogar ¿no? Y esas fotos y videos ¿dónde creéis que van? Pues la mayoría de las empresas trabajan “en la nube”, sin discos duros dentro del dispositivo, así que….
  • ¿Y fuera de casa? Tal vez mis palabras te hayan preocupado en exceso. Tal vez estés pensando en apagar tu aspiradora-robot con cámara en cuanto llegues a casa. Pero tal vez sea uno de los millones de personas que se conectan a redes gratuitas en centros comerciales… Recordemos que nada en este mundo es gratis.
  • Es una cuestión de comodidad. Primero debes tener muy claro qué datos estás dispuesto a compartir. Segundo, debes valorar si compartir esos datos realmente te suponen a ti un beneficio (a la compañía seguro que sí).

 

La aspiradora que me espió

 

¿Qué precio ponemos a nuestra privacidad?

Beneficios y equilibrio. Yo uso casi todas las herramientas de Google, normalmente a través de mi smartphone Android. Google me ayuda a recordar las citas y, lo que es mejor, me avisa cuando llega la hora de salir hacia esa cita, teniendo en cuenta mis hábitos de transporte (público o privado) y el tráfico que exista en ese momento, valorando cuánto tardaré.

Para mí es un servicio de gran utilidad, pero hay que tener en cuenta que, previamente, le he tenido que dar permisos de acceso a mi vida privada: Google sabe dónde estoy en cada momento (geoposicionamiento) y dónde estaré en las horas siguientes, Google sabe dónde vivo y dónde trabajo. Google tiene acceso a mis fotos (que se suben a la nube donde nos ofrece almacenamiento gratuito ilimitado), Google tiene acceso a mis emails, para saber cuáles debe filtrar como spam o cuándo me llegan unos billetes de tren o avión.

Google sabe todo esto y mucho más, porque yo se lo he permitido, porque a mí me resulta valiosa la información que me da con estos datos, pero sería tonto si pensara que Google no saca beneficio de ello, de alguna manera que tal vez no sea vendiendo los datos (que es ilegal), pero sí por ejemplo compartiéndolos por otras compañías de su grupo (está en los permisos que aceptamos). Y hablo de Google porque todos utilizamos sus servicios de alguna manera, pero son muchas las empresas similares que hacen lo mismo (Apple, Microsoft…) ¿Has leído alguna vez los permisos que te exigen algunas apps? ¿Para qué quiere un juego “enviar y recibir llamadas”? Ante la duda, siempre, dar a cancelar e investigar.

La aspiradora que me espió

Pues eso, que ni hay que crucificar a iRobot ni creernos sus excusas, como las de Google, Apple, nuestro banco online, etc. Pero debemos tener claro qué permitimos para, después, no echarnos las manos a la cabeza.

Como decía el sabio, “todo es relativo”.

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