La dura vida del escritor técnológico

“¡Qué suerte tienes, siempre probando nuevos gadgets!” Eso es lo que los editores tecnológicos solemos escuchar. Pero no siempre es así, claro.

Llevo ya unos años en esto, y por mis manos han pasado varios dispositivos (mayoritariamente smartphones y tablets, pero también cámaras de fotos, smart TV’s, mini drones y un no tan largo etcétera). Y no siempre son buenas experiencias.
Y es que la mayoría de la gente suele olvidar que esto no lo hago sólo para disfrutar, si no sobre todo como trabajo, con todo lo que eso conlleva: repetir configuraciones, fechas de entrega de los artículos, urgencia de las novedades…
La dura vida del escritor técnológico
Que sí, que no me quejo de poder probar muchos “cacharritos”. En primer lugar porque es algo que he elegido yo. Y en segundo lugar porque mola, ¡qué demonios! Acceder a dispositivos que de otra forma seguro que no podría probar… asistir a presentaciones y eventos, conocer gente interesante, hacer nuevos (y buenos) amigos… Eso no tiene precio.
La dura vida del escritor técnológico
Pero eso no quita para que resulte algo cansado oír siempre lo bien que nos lo pasamos. Vale, sí, hay trabajos peores, pero es un trabajo. Incluso cuando estamos con un refresco en la mano, charlando, estoy trabajando, y es tan importante ese momento como cuando estoy ante el ordenador.
Como todo en esta vida, el exceso es malo y os aseguro que no todo es alegría y risas en este trabajo. Más de una vez habría deseado quedarme en casa en vez de ir a ver (por enésima vez) el último gadget del mes.
Pero es trabajo, y yo soy mi jefe. Y no hay peor jefe para uno que uno mismo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: