Los Japón: sí pero no

Este viernes 28 de junio se estrena en nuestras pantallas una nueva comedia española, Los Japón. Ya la premisa nos indica que se trata de una obra ligera y sin pretensiones, cuyo mayor reclamo son sus dos protagonistas, María León y Dani Rovira, que están viviendo uno de sus mejores etapas profesionales.

Los Japón

En 1614 una expedición japonesa encabezada por el nieto del emperador desembarcó en el pueblo sevillano de Coria del Río, y el heredero al trono se enamoró de una bella sevillana, formó una familia y nunca regresó a Japón. 400 años después, el Emperador Satohito muere y el heredero legítimo resulta ser Paco Japón, vecino de 37 años de Coria del Río.

La vida de Paco y de su familia cambiará drásticamente al verse de la noche a la mañana viviendo en el Palacio Imperial y preparándose para ser los nuevos Emperadores de Japón. El choque cultural y lingüístico entre japoneses y andaluces provocará situaciones cómicas y disparatadas en esta aventura donde Oriente y Occidente se dan la mano.

Partiendo, pues, de la base de que no debemos esperar nada más que diversión en esta película, yendo totalmente predispuesto a divertirme sin más, Los Japón ha sido una decepción enorme, porque ni siquiera es divertida.

Sí, está llena de chistes y chascarrillos, pero son tan burdos y manidos que más que gracia lo que transmiten es nostalgia, cuando no una sensación peor. Y es que a pesar del aparente discurso en pro de la igualdad femenina (que sigo viendo como discriminación positiva en la mayoría de los casos), a pesar de esto, decía, parece que estemos ante una típica comedia de los años 50 o 60, llena de clichés (andaluces, sevillanos, béticos…) que rozan casi el insulto.

El problema es de base. La idea (de Cristóbal Garrido y Adolfo Valor) está demasiado trillada. Es una comedia costumbrista de “pez fuera del agua” en la que un tipo normal (el que interpreta Dani Rovira) que ve cómo su vida y la de su familia cambia drásticamente de la noche a la mañana por un acontecimiento absurdo. Algo que hemos visto miles de veces, varias de ellas también protagonizadas por Rovira, por cierto.

Los Japón

El choque entre las culturas andaluza y japonesa es la base de todos los chistes y chascarrillos, situaciones disparatadas que, en este caso, no hacen gracias al estar escritas con un trazo tan grueso. No llega a ser farsa o parodia, sino que se queda en simple pantomima.

De los protagonistas, la única que está aceptable es María León, aunque sigue interpretando ese papel (que tan bien cogido tiene) de andaluza dicharachera y resuelta. Rovira parece desganado, algo abstraído de la historia, como si este rodaje no fuera con él (sin duda fruto de su contención, porque no discuto el trabajo que habrá puesto en el papel). El resto son los típicos secundarios graciosos/ridículos cuyo papel simplemente es servir de satélites a los protagonistas.

Entre los personajes secundarios (todos menos León y Rovira) tenemos: dos andaluces tontos muy tontos, un jubilado (andaluz) vago y caradura, un novio (andaluz) pagafantas y sometido por su novia, una insufrible “choni” con pretensiones… y un largo etcétera del que ninguno, en absoluto, se salva.

Los Japón

En resumen, otra comedieta más a la sombra de Ocho apellidos vascos, con sus mismas taras y sus mismas (escasas) virtudes. Ni siquiera es entretenida.

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