Crítica de Cliff Walkers: una historia clásica de espías con el toque de Zhang Yimou

Empezamos como en las películas de Bond, in media res: cuatro paracaidistas caen en un bosque nevado en plena noche. En seguida nos damos cuenta que Cliff Walkers no es una historia de super espías, sino del espionaje más clásico y puro, aunque con el peculiar toque del director chino.

China. El estado títere de Manchukuo. Años 30. Cuatro agentes especiales del Partido Comunista regresan a China después de recibir entrenamiento en la Unión Soviética. Juntos, se embarcan en una misión secreta, pero, tras ser entregados por un traidor, los espías se verán amenazados desde que comienza la misión.

Una historia clásica de espías, vista desde el otro lado

Zhang Yimou es uno de los directores chinos más reconocidos a nivel internacional gracias a sus multipremiados dramas de época como Hero o La casa de las dagas voladoras.  Yimou forma parte de la llamada ‘Quinta generación del cine chino’, un grupo de cineastas que comenzó su carrera tras la Revolución Cultural a finales de los años 70.

Su cine, impregnado de épica, se caracteriza por una cuidada y estudiada fotografía, donde la figura de la mujer fuerte y decidida domina el espacio desde un contexto íntimo y cotidiano.

Cliff Walkers

Tras romper todos los récords de taquilla en China, donde se ha convertido en un auténtico fenómeno (aunque en nuestro país se estrene ahora, la película es de 2021), ha sido calificada como un como ‘un elegante thriller de espionaje’.

Cliff Walkers o los espías de los años 30

Como decía, en cuanto los 4 paracaidistas llegan a tierra, comprobamos que no estamos ante una película tipo James Bond. Otro detalle que nos confirma esto es el cuidado de la luz y de la fotografía: una fría iluminación de un tenue color azul baña a nuestros protagonistas con una elegancia propia de un esteta del cine.

La traición es inmediata, por lo que están en grave peligro. Así, Yimou tiene una excusa perfecta para mostrarnos escenas de acción casi enseguida. Son escenas de lucha creíbles, duras y sangrientas, ligeramente desagradables por lo realistas, por expreso deseo del director.

Cliff Walkers

Como en las más clásicas historias de espionaje, pronto veremos que algunos de los agentes juegan a dos e incluso a tres bandas: espionaje y contraespionaje, no dando respiro al espectador que está en tensión durante todo el metraje porque nunca sabremos quién está del lado de los protagonistas y quién miente. Cada gesto, cada señal, cada movimiento puede ser una señal para otros espías, de un bando o del otro. Esto llega hasta el extremo que a veces cuesta seguir la trama y dudamos de quién está en cada bando.

Podría parecer que tenemos algunos intentos de dar un carácter emocional a la película. Aunque lo que es indudable es que se trata de un documento patriótico de propaganda para ensalzar a las víctimas chinas y sus sacrificios, y eso lo acepta el espectador desde el principio.

Sin embargo, hay un intento demasiado burdo y artificial de emocionarnos con unos niños que no deberían tener lugar en esta historia, tan elegante en el resto del guion (coescrito entre Zhang Yimou y Quan Yongxian) lo que indica que realmente el director descarta el drama humano, manteniendo a los personajes a distancia del espectador, incluso con sus atuendos (casi todos con gabardinas negras de cuero).

Es en los detalles en los que captamos esa elegancia formal de Yimou: la melancólica música (de Cho Young Wuk), con un motivo de armónica que nos recuerda inevitablemente a Morricone; las telas elegidas, la iluminación (como ya hemos adelantado), los escenarios y la producción…

Esta elegancia visual a veces juega en contra de la historia, porque puede hacer que sintamos que estamos ante algo irreal, casi mágico (a pesar de las duras escenas de tortura, por ejemplo), como si viéramos el sueño de alguien. Por un lado esta sensación puede hacer que la violencia que nos presenta sea más aceptable, pero por otro lado hace que su mensaje nos llegue más atenuado. Por eso, Cliff Walkers es un bello ejercicio estético pero que no consigue conmovernos como debería.

Cliff Walkers

No me malinterpretes: la sensación final que te dejará Cliff Walkers es satisfactoria. La mayor parte de la trama hierve a fuego lento bajo esa capa de belleza, manteniéndonos en constante tensión y haciendo que apenas nos demos cuenta del paso del tiempo. Muy entretenida y disfrutable, a pesar de que probablemente sea la película más fría de Yimou.

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