La Maternal: el drama de ser madre con 14 años (crítica)

Carla tiene 14 años y es una joven desafiante y rebelde. Vive en un viejo restaurante de carretera en las afueras de un pueblo con su joven madre soltera mientras falta a clase y pasa las horas con su amigo Efraín. Cuando la trabajadora social se da cuenta de que está embarazada de cinco meses, Carla ingresa en ‘La Maternal’, un centro para madres menores de edad donde comparte su día a día con otras jóvenes como ella. Juntas con sus bebés, se enfrentarán a este nuevo mundo de adultos para el que no les ha dado tiempo a prepararse.

Esto es lo que podremos ver en La maternal, la nueva película escrita y dirigida por Pilar Palomero, que arrasó el año pasado en los Goya con Las Niñas, (ganadora de 4 premios Goya: Mejor Película, Dirección Novel, Guion Original, y Fotografía) y protagonizada por la debutante Carla Quilez, completando el reparto y Ángela Cervantes (Chavalas)Jordan Dumes, Pepe Lorente, Olga Hueso y un plantel de actrices y actores no profesionales. 

La Maternal

Pilar Palomero, en su segundo largometraje, hace un retrato de la maternidad en la adolescencia. Una historia sobre  la  fortaleza, la valentía, la superación pero también sobre la incomunicación, el miedo y el abandono.

La dura y cruda realidad de La Maternal

La productora Valérie Delpierre, que conoce a una educadora social, habló a Palomero del caso de uno de estos casos y, a partir de ahí, la directora fue adentrándose en un mundo completamente desconocido, conociendo a Carol, una de las educadoras sociales que aparece en la película. Un claro ejemplo de la verosimilitud de esta obra.

Poco a poco la directora fue conociendo a mujeres que o bien habían pasado por esa experiencia o bien la estaban pasando. Así fue construyendo la historia que vemos en La Maternal.

La Maternal

Se nos muestra cómo Carla y sus compañeras se enfrentan a esta complicada situación: madres adolescentes, por lo tanto no preparadas psicológicamente, y, además, en tal grado de precariedad económica que están al borde de la exclusión social.

La Maternal

Por suerte para nosotros, los espectadores, Pilar Palomero no busca plasmar un grupo de víctimas de la sociedad. A pesar de que el guion (firmado también por la directora) no esconde las penurias por las que deben pasar, La Maternal prefiere mostrarnos un grupo de valientes mujeres que consiguen encontrar juntas la fuerza necesaria para seguir adelante.

No hay prejuicios en la cinta, y así es como lo debe ver el espectador, sin juzgar ni a la protagonista ni a ninguna de las otras mujeres. Tan solo debemos dejarnos llevar de la mano de Palomero y ser meros espectadores de este trocito de realidad.

La Maternal es un retrato de un pedazo de nuestro mundo, duro pero tierno, cruel pero en el que hay esperanza. Y, como el mundo real, esta película apenas tiene banda sonora, más allá de la música que puede escuchar la protagonista. Esta ausencia de música ambiental le da a la película un punto más de realidad, de autenticidad y, sobre todo, de crudeza.

Si hablamos de las intérpretes, tenemos grandes y agradables sorpresas. Por supuesto, destaca la protagonista, una debutante Carla Quílez que descubriera la directora de casting en unos vídeos caseros de ella bailando. Su interpretación mereció la Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista (en un premio compartido).

Pero también cabe hablar del resto de actrices, como una magnífica Ángela Cervantes, la madre de Carla, que también fue madre adolescente y que «choca» con su hija debido, probablemente, a que su herida interna no ha terminado de cicatrizar, por lo que lo paga con todo el mundo, con su hija y con ella misma.

La Maternal

La frescura de Carla y el resto del elenco es uno de los principales atractivos de La Maternal. Los personajes pasan por situaciones muy diferentes y reaccionan de una forma natural, creíble, con bruscos cambios y contradicciones.

Pero lo peor es lo que no se ve, lo que no nos cuenta (directamente) Pilar Palomero. La Maternal no deja de ser una denuncia de la situación actual: la falta de una adecuada educación sexual para nuestros hijos, la falta de presupuestos para centros como el que aquí vemos (no quiero ni pensar cómo debe afrontar la situación una madre joven sin la ayuda de un centro social y las personas que trabajan allí).

La Maternal

En resumen, una película necesaria y que todos deberíamos ver, tanto por su carácter social como por sus logros artísticos. Desde luego, Pilar Palomero lo ha vuelta a hacer.

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