¿Son realmente las pantallas tan perjudiciales de los smartphones y tables para nuestros hijos?

Muchos padres se preocupan por el tiempo que pasan sus hijos delante de las pantallas por las consecuencias perjudiciales que puede tener para su desarrollo. Sin embargo, la tecnología ha demostrado ser también un gran aliado para que niños y jóvenes pudieran seguir sus cursos académicos durante la pandemia causada por el Covid-19. Esta dualidad es la que aborda Gerard Vilanova Godoy, colaborador de Three Points y creador del proyecto Tic Activa, en el artículo titulado “Niños y tecnología: un arma de doble filo” que reproducimos a continuación.

Niños y tecnología: un arma de doble filo

La irrupción y popularización de las nuevas tecnologías de la información, la comunicación y el aprendizaje irrumpieron, poderosamente, en nuestras vidas, hace ya más de un decenio, cuando el teléfono móvil con conexión a Internet llegó a nuestras manos. Sin duda, la posibilidad de disponer de las mismas ventajas que daba hasta entonces un ordenador, pero sin ataduras físicas ni temporales, cambió radicalmente nuestros hábitos: de la pantalla grande a la pequeña, de la conexión intermitente a la permanente y de la conexión inmóvil a la móvil.

Estos son solo algunos cambios producidos en el mundo adulto, los que gozan de más visibilidad, pero la realidad es que existen también otros, ya consolidados o en vías de consolidación, que afectan de lleno a los menores, en el terreno familiar y escolar.

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E-learning

Hoy es una realidad en el mundo adulto, la universidad a distancia existe desde hace ya más de dos decenios en nuestro país, pero el confinamiento domiciliario de marzo de 2020 puso a prueba en las etapas obligatorias del sistema educativo. Si bien hay consenso en el debate educativo que en circunstancias normales no es indicado para la etapa de primaria, ya hay más dudas en la secundaria y, sobre todo, en el bachillerato y en los ciclos Formativos.

A pesar de los indudables beneficios del e-learning, el período de teleaprendizaje forzoso del último trimestre del curso 2019-2020 puso de relieve que el sistema educativo público, en sus etapas obligatorias, no se encontraba todavía en disposición de acometerlo con éxito.

La incorporación de tecnología en la escuela es un hecho más que consumado, a pesar de que se haya hecho de un modo irregular y errático. Mientras unas pocas escuelas ya contaban con ella de forma positiva, habiendo hecho previamente el necesario debate pedagógico y habiendo aplicado la necesaria transformación metodológica, lo más común todavía es adoptarla sin introducir cambios metodológicos fundamentales y aplicar una simple sustitución de medios y soportes.

Más a menudo, el mal uso de la tecnología en la escuela es fuente inagotable de conflictos y problemáticas en el aula (y fuera) y de frustraciones entre un profesorado muy erosionado por esta falta de reflexión y preparación, además de otros inconvenientes circunstanciales como son las incidencias en terminales y, sobre todo, en instalaciones.

Rendimiento académico

El rendimiento académico está íntimamente relacionado con la evaluación y, por lo general, las escuelas evalúan todavía de forma tradicional, o sea, mediante pruebas escritas, ya sean exámenes o trabajos 1.0, mientras se desarrolla un aprendizaje por competencias y con nuevos recursos tecnológicos.

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Lamentablemente, este es uno de los desajustes a corregir a lo más breve posible: transformar la metodología educativa en todos sus ámbitos, también en la evaluación del rendimiento escolar. ¿Cómo se pueden evaluar alumnos sensiblemente diferentes, que utilizan poderosas herramientas tecnológicas, con unas pruebas de evaluación todavía mayormente memorísticas?

Coeficiente intelectual

Hoy seguimos leyendo libros, pero también leemos en pantallas. Y no se lee del mismo modo: mientras el libro se lee de forma lineal, de principio a fin y de arriba abajo, la pantalla está modificando esta mecánica de lectura.

Un estudio de seguimiento ocular del Dr. Jakob Nielsen en 2006 concluyó que el lector de Internet no lee linealmente, sino que hace un scan de la pantalla en forma de F, es decir, leemos sin llegar a su fin las dos primeras líneas del texto y vamos descendiendo, como buscando un punto de interés. Así pues, leemos mucho más en la parte izquierda de la pantalla que en la derecha y, en total, menos de un 20% del contenido de una página web. Otros estudios han llegado a conclusiones similares.

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Un estudio contemporáneo realizado por el profesor David Nicholas en el University College of London entre jóvenes de 12 a 18 años determinó, de un lado, que los jóvenes son seis veces más rápidos que los mayores en la lectura y, por tanto, también en la navegación por Internet, pero, por el otro, que Internet disminuye su capacidad de concentración, así como la capacidad de estos jóvenes para leer y producir textos largos.

Así pues, podemos afirmar que la lectura está evolucionando ante la pantalla más bien hacia una exploración superficial, en oposición a la lectura pormenorizada del libro.

Además, nuestro cerebro es plástico y se adapta a nuevas circunstancias modificando su estructura. Algunos estudios como el de Gary Small (2008), catedrático de Psiquiatría de Ucla y director del Centro de Memoria y Envejecimiento, demuestran que el uso continuado de herramientas digitales como los buscadores estimula de manera importante el trabajo de zonas cerebrales dedicadas a la toma de decisiones y la resolución de problemas.

Por contra, el neurocientífico Michel Desmurget, director de investigación en el Instituto Nacional de la Salud de Francia refiere, en su libro La fábrica de cretinos digitales (2020), que varios estudios han demostrado que cuando aumenta el uso de la televisión o los videojuegos, el coeficiente intelectual disminuye. Afirma también que los nativos digitales son ya la primera ola de niños con un coeficiente intelectual menor que el de sus padres.

Pantallas recreativas

En Francia también, Premières Lignes Télévision rodó en 2017 un reportaje donde la Doctora Anne-Lise Ducanda, responsable de Protección Maternal e Infantil en Essonne alertaba de que el uso abusivo de las pantallas de móviles y tabletas puede provocar trastornos del lenguaje i del sueño en los más pequeños, pero también graves consecuencias en los más mayores.

Algunos líderes de la industria de las redes sociales reconocen incluso que estas se basan en el estímulo de los circuitos neuronales de la recompensa, o sea, en la segregación de dopamina, más conocida como la “hormona de la felicidad”, buscando crear adicción en el usuario.

Three Points, la escuela de negocios digital de Planeta Formación y Universidades  

Three Points es la nueva escuela de negocios digital de Barcelona con titulación propia acreditada por la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). El principal objetivo de Three Points es acompañar a las personas que deben liderar hoy la digitalización de las organizaciones conectando la formación en competencias digitales con el necesario cambio cultural vigente tanto en la sociedad como en el nuevo paradigma laboral.

Three Points pertenece a Planeta Formación y Universidades, la división de formación de Grupo Planeta, una red internacional de educación superior que cuenta con veinte instituciones educativas en España, Francia, Italia, Norte de África y Colombia. Cada año más de 100.000 estudiantes procedentes de más de 114 nacionalidades distintas, se forman a través de sus escuelas de negocios, universidades, escuelas superiores especializadas, centros de formación profesional y continua.

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